Mamíferos marinos

La franciscana: un delfín peligrosamente amenazado.

por Ricardo Bastida

La Franciscana (Pontoporia blainvillei), pequeño y evasivo delfín, fue encontrado y descripto a mediados del siglo XIX por el naturalista francés Alcide d’Orbigny mientras exploraba las costas del estuario del Río de la Plata, algunos años antes de la llegada a nuestro país de Charles Darwin, otro de los grandes naturalistas europeos.
Este delfín es fácilmente diferenciable de otras especies de cetáceos de la región por su pequeño tamaño y sus quijadas que forman un largo y fino hocico, o rostro, con más de cien diminutos dientes. Es una especie endémica de Sudamérica que se distribuye en las costas de Argentina, Uruguay y Brasil, registrado desde Espíritu Santo (Brasil) hasta el norte de Chubut (Argentina).
Actualmente es el cetáceo más amenazado de Sudamérica debido a su captura incidental en redes costeras de enmalle o agalleras. Cada año mueren entre 2.000 y 3.000 ejemplares a lo largo de su área de distribución geográfica. Por ello en el Libro Rojo de la IUCN está categorizada como especie VULNERABLE, si bien ya debería ser considerada en PELIGRO. En virtud de su elevado nivel de mortalidad se estima que en menos de 30 años la especie podría llegar a colapsar.

Ejemplar adulto de Franciscana varado en la playa. Situación muy frecuente en las playas del norte de la provincia de Buenos Aires. Autor: L. Berninsone – Aquamarina.
De esta forma mueren anualmente miles de ejemplares de Franciscana a lo largo de las costas de Argentina, Uruguay y Brasil. Las redes agalleras, de difícil ecolocalización, sumado al fino pico y numerosos dientes de estos delfines, se convierten en trampas mortales. Autor: L. Berninsone – Aquamarina.
La Franciscana, también conocida como Delfín del Plata por ser frecuente en dicho estuario, es uno de los delfines con el cuello de mayor flexibilidad. Autor: R. Bastida.

Esta situación, que compromete gravemente la conservación de este delfín, hizo que en 2018 fuera considerada a nivel internacional entre las siete especies de cetáceos del mundo en que deberían desarrollarse investigaciones ex-situ, es decir estudiarla en condiciones ambientales controladas y como complemento de los esfuerzos realizados en la naturaleza por la conservación de la Franciscana en toda su área de distribución geográfica.

En las últimas décadas los estudios científicos realizados en la naturaleza han sido tan importantes en toda la región que puede afirmarse que la Franciscana es el cetáceo mejor conocido de toda Sudamérica. Ellos permitieron definir para la Franciscana cinco Unidades de Manejo a lo largo de su distribución geográfica, con abundancias poblacionales que oscilan entre unos pocos cientos hasta alrededor de 15.000 ejemplares.
En estas Unidades de Manejo mueren por efecto de la pesca hasta el 6% de las Franciscanas de la región. Desde hace varias décadas en la Argentina se trabaja en su rehabilitación, como así también en la de otras especies de mamíferos marinos a través del Centro Provincial de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Mundo Marino y de la Fundación Mar del Plata Aquarium. Paralelamente, la ONG Aquamarina fue pionera en el uso de marcas radiales y satelitales aplicada en ejemplares de Franciscana para conocer aspectos fundamentales de la biología y comportamiento de este elusivo delfín. Complementariamente, comenzaron a trabajar con equipo sónicos conocidos como pingers que se colocan en las redes de enmalle con la finalidad que las Franciscanas detecten la presencia de las redes o se alejen de ellas por efecto de los sonidos que emiten dichos equipos electrónicos.
Argentina, Uruguay y Brasil, responsables de la conservación de la Franciscana en la región, comparten actualmente proyectos de investigación e intercambian información de sus respectivos estudios o incluso los desarrollan en forma interinstitucional a los efectos de optimizar el uso de recursos tanto financieros, técnicos como humanos.

Franciscana nadando cerca del fondo. Su corto y robusto cuerpo, largo rostro y anchas aletas pectorales la diferencian de otras especies de delfines. Autor: R. Bastida.
Entre las Franciscanas que mueren en redes de pesca costera suelen encontrarse hembras preñadas con fetos en avanzado estado de desarrollo. La gestación tiene una duración entre 10 y 11 meses. Autor: R. Bastida.

Instituciones universitarias, centros de investigación, ONG’s y también organismos de control oficiales (nacionales y provinciales), serán los responsables que la Franciscana no sea una especie más que se extinga como ha ocurrido recientemente con en el delfín del río Yangtzé (China) o Baiji. Más allá de la contaminación de su ambiente, su captura por las actividades pesqueras y otros factores negativos, el Baiji no pudo recuperarse pues las actividades científicas ex-situ fueron iniciadas tardíamente y cuando la población ya estaba fuertemente amenazada.
Es evidente que el manejo científico de la Franciscana en condiciones controladas, como así también todas las tareas vinculadas con su rescate y rehabilitación, permitirán desarrollar en el futuro estrategias de manejo complementarias para su efectiva conservación.
Teniendo en cuenta la difícil situación de este delfín y con una visión conservacionista, no debe descartarse la posibilidad de lograr la reproducción de la Franciscana, en forma natural o asistida, adaptando las nuevas técnicas de fertilización aplicadas tanto en reproducción humana como en animales domésticos.

La Franciscana, al igual que otros delfines, poseen al nacer pelos relictuales a lo largo de su quijada superior, si bien se pierden al poco tiempo. Autor: R. Bastida.
Las crías de Franciscana ingresan frecuentemente al Centro Provincial de Rescate y Rehabilitación de Fauna Marina de la Fundación Mundo Marino, como consecuencia de la muerte de sus madres en redes de pesca. Autor: S. Rodríguez Heredia – Fundación Mundo Marino.

Teniendo en cuenta la difícil situación de este delfín y con una visión conservacionista, no debe descartarse la posibilidad de lograr la reproducción de la Franciscana, en forma natural o asistida, adaptando las nuevas técnicas de fertilización aplicadas tanto en reproducción humana como en animales domésticos.
En base a lo anterior, un aspecto fundamental vinculado con las actividades ex-situ es la colecta de germoplasma de ejemplares machos y hembras para el desarrollo de ensayos futuros vinculados con la biología reproductiva de esta especie.

Las crías lactantes son las más difíciles de rehabilitar exitosamente. Veterinarios de la Fundación Mundo Marino asistiendo y alimentando a una cría de Franciscana de pocos días de vida. Autor: Fundación Mundo Marino.
Avistar Franciscanas en la naturaleza es poco frecuente por su pequeño tamaño y por no realizar saltos al emerger en superficie. Gracias a la práctica del surf, los avistajes se vieron incrementados a partir de las décadas de los 70/80. Autor: G. Rojo – Aquamarina.
La Franciscana basa su dieta predadora en peces, calamares y crustáceos. Accidentalmente también puede ingerir materiales plásticos que, en las últimas décadas, son extremadamente abundantes en el ambiente marino. Autor: R. Bastida

Si bien recientemente la Franciscana ha sido declarada Monumento Natural de la Provincia de Buenos Aires (Argentina), bien merecería que también fuera Monumento Natural de toda esta región costera del Atlántico Sudoccidental.